Que un videojuego no pueda aparecer en un territorio como Australia por su contenido de violencia explícita afecta radicalmente a las cuentas de las distribuidoras. Éste es el caso de Midway con Mortal Kombat, que como se anunciaba esta semana finalmente no podrá ser comercializado en el citado país tras ser rechazada la apelación presentada por la desarrolladora ante el organismo regulador Australia Classification Board.
Sin embargo, la visceral saga de combates puede ser una de las últimas víctimas de la entidad de control, pues el Gobierno Federal de Australia ha establecido como fecha límite el próximo mes de julio para debatir y revisar el sistema de clasificación por edades. Como principal cuestión sobre la mesa, la inclusión de una nueva categoría de clasificación destinada a abarcar los juegos para mayores de dieciocho años.
Brendan O’Connor, ministra del interior de Australia, afirma que la situación debe cambiar porque su país es el único espacio donde no existe dicha clasificación, y esto afecta sensiblemente a la industria del desarrollo de videojuegos. La política, que concedió una entrevista a la ABC, considera que la ausencia de clasificación “está dañando” al sector.
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